El techo de esta habitación parece tener grietas, como si mis ganas de mirar el cielo lo rompieran.
El domingo se tiñe de nuevo con vacias experiencias, cerrar los ojos, abrir la boca, tocar, sentir, pelvis, piernas, vacío, sueño, cansancio. Todo huele a semen y a guayabo, nada como al principio,tetas, helado, agujas, gramos, humo, luces, trip,cerveza, lágrimas, travestis, ancianos, semaforos, esas cosas que son dificiles de recordar, que pasan una y otra vez por la cabeza y a uno le molesta dejarlas enterrarse en recuerdos permanentes.
El reloj pasa y gime pero no da placer alguno, las ganas se van con el edor del encierro, malos chistes, malas bromas, nada llena, aqui hay de todo pero uno no quiere nada, escuchar su voz... mierda eso jode mas el día,cuando lo que realmente satisface puede estar afuera no quiero salir, me encierro, me cobijo, me duermo, despierto y todo pasa lento en la velocidad de la desidia. Me gusta el olor de las begonias y aqui no hay, me gusta el olor de la noche y es de día, me gusta la nariz de mi gato, me gusta dibujar cosas feas y sin sentido, todo esto me gusta mas que escribir.
Vegetando, eso es lo que hago...podrirme en mis propios deseos insaciables de ganar y quedarme esperando. Todo aqui tiene su sitio, lámparas, cama, televisor, juguetes, almohadas, y lo que falta y se siente vacío lo lleno con tus huellas, con esos susurros que dejaste en las esquinas de esta cama pero sé que hay huellas que no reconozco de tantas personas que atardecen en mi cama y luego se van y no dicen nada o dicen tanto que no quiero escuchar.
Quiero decirte que lo intenté... de verdad traté de hacerlo lo mejor que pude, pero es domingo nene, y los domingos yo no quiero nada, a nadie...no me enseñes a amar, que el que no sabe no aprende.
La tarde está cayendo, ojalá se abriera este techo y el cielo se cayera conmigo...
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