-¿Y para donde nos vamos pues?
-no sé, es San Valentín, hoy todos los lugares son bonitos.
El día comenzó con unas goteritas de frio en la ventana, todo parecía medianamente triste y desolado, además es domingo y los domingos son días tristes, días de arrepentimiento, días de cerrar la puerta y no dejar que nadie pase, días de despedidas para una buena causa y no precisamente la más satisfactorias y precisas.
Entonces uso mis gafas de sol, aunque el día no las amerite tanto son tal vez para cuando quiera sentirme insegura te demores en saberlo, mi chaqueta y unos cuantos dulces y cigarrillos que van a relajarme y así empezamos a rodar el día, tu vas al volante yo voy a un lado siguiendo las líneas de las calles, contando los árboles, leyendo cualquier aviso torpe, contando las personas gordas y flacas que veo, balbuceando cualquier canción bonita o triste, inventado todas las cosas que no quiero decir, imaginando las cosas más insignificantes con las que pueda tropezar en la vida, sacando la mano por la ventana esperando a que pase una ráfaga de viento y me acaricie los dedos, odiando el silencio que va en el asiento de atrás, ensimismada sigo mirando la brisa que se va, la lluvia me gusta pero me esponja el cabello y me moja las ganas, también la voluntad de ser buena contigo hoy.
-Pone musiquita, ¿no?
-Mira a ver que hay ahí
No hay canciones tristes, no hay canciones para esos días de San Valentín podridos que discriminan la soledad, que no aceptan que estés solo en tu casa sin hacer nada como un día normal, como un domingo común, no, este día tienes que hacer algo de lo contrario eres un perdedor.
-Ésta me gusta “…Lucy in the sky with diamonds, Lucy in the sky with diamonds …”
-Voy a abrir la capota, ya se fue la brisa.
Y yo levanto mi pies miro al cielo y trato de ver a Lucy, de que me caigan sus diamantes en la cara, que me reviente los ojos, la boca, los sesos, la nariz, pero con diamantes. El día empieza a gustarme, el sol está terminando de dañar el mundo, las canciones pasan y yo me siento sola a tu lado, me siento libre y volando con los ojos cerrados, siento que sería un bonito momento para morir, que me siento plena y feliz cuando la tarde se cae conmigo, y pienso a donde iría yo si muriese en ese preciso instante, tal vez al infierno, sí al infierno, pero ahora no es el momento no traigo mi ropa interior más bonita.
Odio los semáforos, odio que traten de detener el mundo para que no se choque, odio que calmen el vértigo, que sean Dios por unos 20 segundos, y odio mas cuando una canción se acaba y el semáforo se queda en rojo y no tengo nada para decirte pero por primera vez en el viaje te miro a los ojos y veo que también vas solo, que me estas llevando a cualquier lugar porque te dije que era bonito, no sé donde vamos a parar y tampoco me importa, pero me preocupa que me siga gustando estar a tu lado.
El mirador de las palmas es un lugar bonito, y es más bonito hoy por que todo huele a dulces, a quédate conmigo para siempre, a helado, a chocolates, a flores, a globos a mentiras. Yo quiero ver todas estas luces moradas, verdes, rojas, amarillas, azules, Medellín es muy bonito cuando no estás tan adentro.
Una cerveza, un cigarrillo, las sillas atrás y ahora si estamos juntos, y aunque me da miedo busco tu mano en tus bolsillos y la cojo para mi, estas tibio y yo estoy helada, estas tranquilo y yo no sé qué decir, y suena esa canción que tanto me gusta”…I’ll move to París, shoot me some heroin and fuck with the stars…”, La noche empieza a temblar y las canciones empiezan a erizarme la piel… “Ooh girl, Shock me like an electric eel, Baby girl, Turn me on with you electric feel”
Las conversaciones entre tú y yo siempre son tan simples, tan abstractas y a veces torpes, así entreteníamos la noche, inventando las estrellas que no había, juntando el humo, cogidos de la mano, mirando el cielo, con una felicidad que por ser sólo en ese instante era más grande e inolvidable, comprendí en ese momento que tienes una facilidad para absorber mi vida, mi arte, mi filosofía, que no importa cuán lejos corra en mi mente siempre me vas a alcanzar, que con tres o cuatro palabras me desarmas, me escabulles, me estrangulas. Estaba fascinada con tu presencia, sentía nauseas y temblaba de frio y de amor, de saber que eres imposible que esto no era un sueño y que en realidad en ese momento me estabas diciendo que tenia la nariz muy fría, lo que no noté era que la estabas sintiendo con la tuya.
Esto de estar juntos es peligroso y sabes que lo peligroso siempre hace todo más satisfactorio, la adrenalina de solo saber que quieres que yo me acerque, el reloj pasa, se cae, empieza y nosotros seguimos ahí y no sabemos qué pasa pero nos gusta y a la misma vez deseamos que todo esto termine.
Entonces siento que ha llegado el momento de estar más cerca y te invito al asiento de atrás, otro cigarrillo, más dulces, un abrazo, una caricia, una canción, Valentine's day sucks.
-¿Estás cómoda?
-Bastante…
Nunca había estado tan feliz, aunque todo se vaya a acabar quiero que lo sepas, nunca me habían golpeado con tanta sutileza en este día, nunca había llorado tanto de la risa y tampoco había escuchado decir tantas verdades y mentiras en una sola noche.
El calor de esta amistad se escabulle entre los dos y se queda un rato más…otros cigarrillos más.
-¿Y ahora a donde queres ir?
- Quiero ir a Paris, hoy es un buen día para que vayamos juntos a Paris, y no volvamos nunca más.

1 comentario:

Alquimista dijo...

Tu
escribes bien.
malditasea me gusta..
y no me gustaba nada.
me despiertas el espiritu competitivo.
ya era hora.